MENAJE

Un acto reflejo de acumular añadas en el DNI es que tus pensamientos se van acercando, cada vez mas, a tus primeros recuerdos. Vuelas sin escalas hasta el momento en el que fuiste más feliz, tu infancia y pre adolescencia. Época esta, construida de la materia de los sueños infantiles que te permitían alcanzar la felicidad en estado puro marcando un hat trick en un partido donde las porterías se pintaban en el aire desde la vertical de una montaña de jerseys, abrías un refresco en la verbena de tu pueblo o descubriendo el mundo con tus amigos en una expedición por el rio.

Aquello se evaporaba con la madurez o la exigencia de la vida, cuyo advenimiento no tenia porque coincidir, y que la preñaba de su inevitable cosecha de monstruos. Podían tomar forma de conflictos personales, problemas domésticos, dificultades con los estudios, desempeños laborales, ambiciones o demás letanías que, poco a poco, iban atornillando los forceps del disfrute.

Pero, en definitiva, suponían que se elevase el umbral de la expectativa, y ya se sabe, como dice Chica 9, que el fracaso solo llega cuando anhelas lo que no terminas consiguiendo, por lo que te inmunizas al mismo si no esperas más de lo que venga de serie. Además, con la expectativa ocurre con los culos o la moral, que cada uno tenemos el nuestro, y para tener los de los demás ya están los demás.

Al igual que toda etapa vital cuenta con su banda sonora, integrada por las canciones que se escuchaban en aquel tiempo o aquella que sonaba cuando ocurrió un hito que terminase siendo trascendente en el mundo de tus recuerdos, también tiene tu atrezo propio, ese decorado que te abrocha a aquello que viviste o sentiste en aquellos años, los interpretes en tu psiquis como maravillosos o no.

Y hoy me ha dado por detenerme en el menaje y mobiliario de las casas para, viajando en la cápsula del tiempo, hacer más nítida la remembranza. Comienzo con la cocina, en la que, aun siendo modesta, todo estaba perfectamente ordenado. No se si se trataba de las enseñanzas de la sección femenina de Pilar Primo de Rivera, pero mostrar utensilios y cacharrería no era de bien. Ameritaba el mal gusto y la falta de mando de la señora de la casa. El metraje de los preparativos de la pitanza familiar era mucho mas largo que el actual (preponderancia de la comida de cuchara) por lo que se empezaba a cocinar a media mañana y el olor llegaba hasta el portal, por lo que toda la escalera sabia que la del tercero no abandonaba el zancarrón.

La mesa se ponía también a media mañana, nada mas levantar los tazones para el desayuno en donde aun flotaban las sopas que hacia tu abuelo, o incluso tu aita, en el café mientras tú te comías la nata que salía al hervir la leche de cantina. Platos con pétalos de Duralex transparente, lisos y hondos, vasos y dos jarras de aluminio de colores de cantimplora. Cuchillos, cucharas y tenedores y alguna fuente suelta.

La pared alicatada de colores neutros, con una línea central para romper la uniformidad, en la que siempre encontrabas florecillas insulsas. Una barra corrida con ganchos en los que se colgaban boca abajo las cazuelas, cazos y sartenes que no encontraban acomodo bajo cubierta. Y siempre algo cociendo, porque entonces, como había tiempo, se empleaba.

En la habitación de al lado, la sala en la que no se conocía la presencia de hombres adultos. Una mesa camilla redonda cubierta con una tela estampada que se utilizaba para jugar a cartas, porque entonces las horas muertas se gastaban entre naipes de Heraclio Fournier. Completaba el mobiliario dos cuerpos de armario abiertos en los que organizar la plancha acumulada antes de la cena, dos sillas, una máquina Singer de pedal, la misma de todas las casas, la mesa de planchar y una radio gigantona con ruedas de botón, puesta para hacer compañía. Consultorio de Elena Francis, ¿tu crees, Elena, que debo de dejarle acceder a mis encantos antes de la boda?. Querida amiga Amapola, haz lo que te dicte tu conciencia pero siempre que él sea el hombre de tu vida. Y él seguía esperando hasta que abrieran la carta de Amapola, con lo que aprendía la gran enseñanza, esperar para conseguir y valorar el logro del esfuerzo

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Acerca de Asier Guezuraga Asier Guezuraga Ugalde, nació en Busturia el 9/4/1972. Pasó su juventud en pleno corazón de la Bizkaia profunda, la villa de Gernika, de cuyos recuerdos se nutre este blog. Taurino irredento, hace compatible su odio al fútbol moderno siendo hooligan del Gernika Club, el mejor equipo del mundo hasta que alguien demuestre lo contrario, Juntaletras de novela negra con dos novelas publicadas, apasionado del baloncesto, cocinillas y sobre todas las cosas, muy frikie.
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