ORSAY

Crecí en una casa, la de mis abuelos, en la que al Telediario y al noticiario de la radio de cada una de las señales horarias les llamaban el “parte”. Vestigios de otra época, me imagino que algo quedaría en el imaginario de mi Aitxitxe de aquella guerra incivil en la que tuvo que enrolarse careciendo del más mínimo ardor guerrero.

Se le quedó otro termino, acuñado esta vez por un sátrapa como Queipo de Llano “Quintacolumnista” para calificar a los infiltrados. Cuando en las elecciones alguien del pueblo no votaba nacionalista siempre clamaba “es que en Bermeo cada vez hay más quintacolumnistas”

Recuerdo que muchas veces nos decía que las heridas de aquellos tres años no cicatrizarían mientras quedase alguien vivo con la guerra a sus espaldas que recordará el horror que vivieron. Que habrían de pasar muchos años para que siquiera pensaran en olvidar y que creía que ni así. Con lo que sólo quedaba mantener la entereza, macerar los sueños (en su caso un fervor nacionalista idealizado), y, sobre todas las cosas, no dejarnos llevar por ese odio ni dejarnos arrastrar por los sentimientos negativos.

Con la zurra ideológica del pasado reciente se podría pensar que aquellas heridas, lejos de cicatrizar metastatizan e invocan al fantasma de las Dos Españas. Una sábana con su cadena acabada en bola que llevamos encajada demasiado tiempo.

Me motiva más hablar de palabras de mi infancia. Imagino que seria por el origen del football pero en cualquier campo del Urdaibai escuchabas como un gentilhombre reclamaba al arbitro “Orsay”, para pedir fuera de juego, o “Faul”, para denunciar una entrada atronadora. La pena máxima era nominada como “penal” y se cargaba contra el arbitro tildándole de “Referí”.

Eran los mismos que te agradecían los detalles con un “Mersie”, cuyo origen siempre he cifrado en la cercanía con la frontera francesa.

Les salía tan natural como a mi abuelo aquello del parte.

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Acerca de Asier Guezuraga Asier Guezuraga Ugalde, nació en Busturia el 9/4/1972. Pasó su juventud en pleno corazón de la Bizkaia profunda, la villa de Gernika, de cuyos recuerdos se nutre este blog. Taurino irredento, hace compatible su odio al fútbol moderno siendo hooligan del Gernika Club, el mejor equipo del mundo hasta que alguien demuestre lo contrario, Juntaletras de novela negra con dos novelas publicadas, apasionado del baloncesto, cocinillas y sobre todas las cosas, muy frikie.
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