(Carta que dejó escrita tras el bombardeo de Gernika alguien que pensaba no iba a ver anochecer aquel dia)
Gernika, a 26 de abril de 1937.
Se suma uno al número de veintiseises unidos que no juntos.
No podia ser para terminar siendo, un quiebro del destino no hecho para todas las cabezas.
Nos uncimos por las mentes y de ahí pasamos a los cuerpos en una noche tropical de invierno. Aquella en la que rompimos todo. Un beso bajo a un andamio llamó a los demás, para sepultar nuestras pieles entre suspiros en momento y lugar inapropiados.
Cuántos viernes pené por acariciar junto a ti la gloria. Cuantas mañanas me levante aterrado de que la ruleta cantará, tras el no va mas, una sucesión interminable de negros pares que situaran mi existencia en las antípodas del 9, impar y rojo, al que había apostado no sólo el presente, sino también un futuro que no existiría de no volar por siempre a tu lado.
Renuncias encadenadas al placer de acariciar contigo la gloria un ratito más en la búsqueda de aquella gloria infinita que se me habia resistido.
El esfuerzo ímprobo de refrenar el anhelo escondido, jugándo, sin serlo a ser un niño bueno, que no rompiera nada que no pudiera reconstruirse desoués.
Aunque supusiera el rompernos en noches de magia, lágrimas y adioses en cada amanecer. Cumplir fielmente ese axioma que nunca habia entendido del no te lo acabes todo hoy, deja algo para mañana. Aun asumiendo el riesgo de que el mañana no existiera y te quedases con el molde, sin terminar el beso y la caricia que recién habías comenzado.
Fue la primera vez que supe poner mi vida en espera, que me arme de paciencia por esperar a aquel sol que no terminaba de llegar.
Y ahora, como acabo de escuchar en la Iglesia de San Juan, campanas tañiendo por ataque aéreo a las cuatro menos cuarto de la tarde, cada veintiséis una campanada me ha recordado el gozo inmenso de la recolección del fruto. Aun en estas circunstancias en las que todo pierde el sentido, tu recuerdo está presente. Vida completa, de familia, aún heterogénea plena de complicidad. 99 campanadas tañiendo en mi recuerdo..
Porque al igual que hay gente que se conforma tan sólo con elegir por pareja a quien no representa aquello que no quiere, nosotros estábamos abocados por sensibilidad a unirnos para siempre con quien representa todo aquello que queríamos.
Para esperar juntos las campanadas. Aunque suenen a muerte.
Tuyo hasta la última campanada.
AMTAM