POGROMO

Te tienes que mirar tus robinsonadas”, me dice Chica9.

El mes de enero, a partir de pasaportar la Epifanía de los RRMM me parece lo más. Si consigues esquivar el meollo de las rebajas, desaparece el ruido, la contaminación atmosférica, el lucerio callejero, y a la grey se le embadurna una brea de tristeza y melancolía que le encierra en el lar propio.

Si te acercas a la Bizkiaa profunda y arrecia la lluvia, de lado no de arriba a abajo como estila, la realidad se hace completamente insuperable. No hay habitantes en la calle, los bares o cierran o se vacían porque, con el vasco acendrado ocurre como con el oso, que iverna dos meses al año.

Como para las seis anochece, si sale un dia lluvioso, y en esta época todos los días son lluviosos, para las cinco y media, si te levantas tarde, empalmas media docena de mandados, comes con sobremesa y te echas una siesta el tiempo efectivo de juego se te queda en nada.

Es en ese pogromo del consumismo y la mermelada social merengona, en donde cada uno encuentra tiempo para si mismo. Lo cual se torna problema si te asquea tu imagen en el espejo y como no te aguantas no soportas tiempo despierto contigo mismo. Ocurre como con la ducha y el afeitado, momentos de quietud en los que se me han ocurrido las mejores ideas de mi vida.

Así que acelero el avance de aquel túnel que excava mi memoria hacia los recuerdos de mi niñez para recuperar lo que hacíamos durante el averno invernal. Viernes de catequesis, con cuatro carreras  el la plaza del pueblo o partidos de todos contra todos, para llegar a casa a las 8 para empalmar baño (antes aunque costara creértelo no te bañabas todos los días) con el Con Ocho Basta, la cena y el Un, Dos, Tres. Sábados mañána de partidos escolares, (como en el poblado habia solo cuatro colegios siempre jugabas contra los mismos en una liga de cien mil vueltas) y tarde de Jolastoki o simplemente a dar vueltas por la calle, de ahí que hayamos salido una generación exploradora).

El dia del señor amanecía con la misa de los niños (para los que nos habíamos hecho al comunión) hasta que decidimos que entre el guitarrreo no se nos había perdido demasiado. Y a la tarde, en semanas alternas, a ver al Gerni que jugaba a las 15 30 porque no había focos y al cine,  donde podías elegir el de arriba el parroquial y el de abajo, el laico. Cualquiera de los dos planes empalmaba con la visita al Bar del Txino que tenia un tablero accionado por botones de rosca.

Tras comprobar que el Salamanca de Richi Arrien habia perdido de nuevo, empaqutabamos el fin de semana sin ningún atisbo de de resquemor ni culpa.

Recuerdo que en el bar del Chino habia una butaca de estampado verde con un mordisco por el que se salía el foam y nos parecía el trono de Cleopatra.

Y era enero.

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Acerca de Asier Guezuraga Asier Guezuraga Ugalde, nació en Busturia el 9/4/1972. Pasó su juventud en pleno corazón de la Bizkaia profunda, la villa de Gernika, de cuyos recuerdos se nutre este blog. Taurino irredento, hace compatible su odio al fútbol moderno siendo hooligan del Gernika Club, el mejor equipo del mundo hasta que alguien demuestre lo contrario, Juntaletras de novela negra con dos novelas publicadas, apasionado del baloncesto, cocinillas y sobre todas las cosas, muy frikie.
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