Considero que la festividad de San Ramón Nonato es el dia perfecto para realizar un inventario de las conductas más repetidas en estas vacaciones que se cierran hoy para la grey (mi constumbre de ir a corriente me favorece una vez mas)
A) Tocomochos en alojamientos.
Varios tipos de mi entorno han pagado con vellones de oro cuadras infectas cuyas fotos en la publicidad del Airbnb asemejaban al Palacio de Buckingham. Distancias a la zona turística mayores que las que separaban a Sidi Ifni de Madrid y cavernas enclavadas en el kilómetro cero del lumpen local son sucedidos habituales.
B) Síndrome de rata turística.
La visita de la atracción turística local te va impregnando una membrana de ratón corriendo detrás de la melodia del flautista de Hamelyn. Las razones son varias; una, las miradas de odio y compasión que te dispensan los lugareños a tu paso, dos, el navegar en la ruta del turisteo acompañado de una bandada de merluzos sin más pretensiones de hacer lo que toca.
C) Vidas perdidas en aeropuertos
En palabras de mi compadre ME el avión se ha proletarizado. En los ochenta el viaje aéreo era un artículo de lujo que disfrutabas una vez a en tu vida, destino ¡ Canarias (como mi adorado Edu Miren Itziar que, antes del viaje campeador a Salónica de este mes de abril, llevaba cuatro décadas sin planear por el cielo)
La irrupción de líneas aéreas (en nuestros tiempos solo existían Iberia y Aviaco) y la bajada estrepitosa de los precios (es más barato volar que comerte un pintxo com cerveza en el aeropuerto) hacen que el asunto se haya ido de las manos.
Aviones que no llegan a la hora y a veces no llegan como en la atracción del circo de los platos bailones se le terminan cayendo cuando pone más de los que puede controlar, gente durmiendo encima de la maleta porque la conexión más barata entre Bilbao y Sevilla implicaba hacer noche en Palma de Mallorca, bebes aterrizando a las 3:00 de la madrugada sin saber si han tomado tierra en Marte o en el monte Vesubio,…
Mi debilidad son los colectivos de afectados por una cancelación aérea. Esos que se levantan en armas y aparecen en televiisón escupiendo contra la aerolínea por su negro fario. Me apasiona el rosario de ruinas con las que embadurnan su discurso. El que no ha podido acudir a una boda (me imagino que no la suya), aquel que no puede reincorporarse al trabajo (como si la gente se matase por reincorporarse al madrugón) el que no tiene a mano su medicación (como si le tuvieran que suministrar el antídoto)
D) Hacinamientos.
Megagüen el dia en que nos hicimos virales, piensan los lugareños de esa cala paradisiaca que todo el mundo quiere visitar y está atestada de tipos que, para colmo, se renuevan cada dia como si fueran las picaduras de la chinche que tienes escondida entre las sábanas.
La viralizazión de los lugares hace que se conviertan en piezas a cobrar o muescas en un revolver. De esta forma, si visitas Menorca no puedes dejar de hacerte en selfie en las aguas verdes de Cala Turqueta aunque el precio sea comerte un atasco de una hora, pagar a precio de caviar ruso un aparcamiento situado a cinco kilómetros de la arena, y que, cuando llegues sólo tengas un centímetro cuadrado libre al lado del perro que ladra, el niño que llora, el guiri guarro que se cambia en pelotas.
Y lo bien que estoy dándome un baño en el puerto de Bermeo,….
Verano caliente, Cacaolat helado, era el soniquete de un anuncio de mi juventud.