GALEOTES (II)

El  segundo condicionante, en este caso exógeno, de la evolución de las relaciones paterno filiales en los últimos cincuenta años hemos de encontrarlo en la respuesta ante los estímulos que permean en las nuevas generaciones.

Lo voy a explicar con un ejemplo. En 1980 si estabas aburrido una tarde la alternativa era encadenar a María Luisa Seco, Espinete bamboleándose con Chema el Panadero y el Mas Vale Prevenir de Sanchéz Ocaña. Los sábados Torrebruno y Sonia Martínez (novia eterna de La Quinta del Buitre y caída por la patria del despunte de la droga en España) y, después de comer, las correrías del Naranjito y Citronio en unos dibujos que parecían proyectados del Cine Exin. Aquello daba mucho juego y se te despertaban dos cualidades, la imaginación, que te hacía volar hacia otras latitudes y la observación, cuyo visor se fijaba en aquel que tenías más cerca, tu aita. Que era además, quién vivía una vida de trabajo, calle y experiencias que, por excepcionales a tus ojos de crio de pueblo, te epataban.

Cuando actualmente, tienen a golpe de click todo un mundo de interacciones. En lugar de encadenar a Torrebruno y Naranjito, lo haces con una sucesión interminable de TikToks que te transportan por los cinco continentes a lomos de gente limpia, en apariencia triunfadora y que muestra en esa ventana de segundos una vida idílica. Ergo, que cojones vas a admirar a tu aita, cuya vida de trabajo domingos a la tarde y escucha de radio en transistor mientras se afeita te parece tan apetecible que la del Lazarillo de Tormes.

Actúa como mero inhibidor de la imaginación, es una vulgaridad imaginar lo que ya imaginan por ti y la observación la capitalizas entera hacia los pixeles de una pantalla en la que se encuentra la respuesta a todas las preguntas que puede tener cualquier adolescente en fase de formación.

Así que te conviertes en un diplodocus al que sólo recurren por cuestiones alimenticias, pecuniarias o cuando compartes un ocio común (bendito deporte como eslabón de las relaciones paterno filiales) como acercarte a ver a tu equipo o compartir deporte por cadenas de pago.

Involución imparable de quienes nos hemos convertido en los parias de la sociedad. Los nacidos del 65 al 80. Quince años de menesterosos.

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Acerca de Asier Guezuraga Asier Guezuraga Ugalde, nació en Busturia el 9/4/1972. Pasó su juventud en pleno corazón de la Bizkaia profunda, la villa de Gernika, de cuyos recuerdos se nutre este blog. Taurino irredento, hace compatible su odio al fútbol moderno siendo hooligan del Gernika Club, el mejor equipo del mundo hasta que alguien demuestre lo contrario, Juntaletras de novela negra con dos novelas publicadas, apasionado del baloncesto, cocinillas y sobre todas las cosas, muy frikie.
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