TEORICOS

Siempre me he escupido de los teóricos de la vida. De esos que pontifican en radios televisiones y la ponzoña de las redes sociales sobre lo que tienen que hacer los demás sin que ellos lo hayan intentado siquiera.

Escucho una entrevista de uno de los Bonnie and Clyde de los últimos tiempos, JL Ábalos y me llama la atención una de sus reflexiones, “Nadie aguanta un análisis de su vida privada”. Aunque todo le acerque a la condición de sátrapa, incluso un sátrapa puede lanzar reflexiones que te hagan pensar.

Los teóricos además suelen ser cobardes en asuntos personales. De ese tipo de personas que sobrevuelan la vida con un planteamiento era así de simple: si se la juegan y sale cruz, no lo podrían soportarlos; no se arriesgan, se quedan repuchados en el caballo de la oportunidad, y teorizando, al menos les queda intacta la esperanza. Teorizar y quedarse en segunda línea es para ellos como un regalo sin abrir que, mientras permanece envuelto, nunca te decepciona.

He de reconocer que he sido teórico en lo taurino. Jamás he dado un muletazo ni me he acercado a eso que llamaban toreo practico. Primero porque tengo 190 centímetros y más de 100 kilos (no en canal). Pero principalmente, porque hacerlo me hubiera quedado con la incapacidad de opinar sobre aquellos que se ponen delante y pienso (o clamó) crúzate. Exactamente lo que te pasa cuando pasas de animar al equipo de tus amores desde tu asiento en preferencia a pertenecer a su directiva, que habrás perdido la capacidad de disfrute que anidaba en tí cuando tenias la bendita virginidad que da la ingenuidad.

La otra cara de la moneda es aquellos que caminamos con el corazón abierto en canal y los dedos abriéndose paso dentro de él. Nos llueven hostias a diario. Por eso solo nos terminan entendiendo y explicando quienes, como nosotros, han pasado una guerra y otra guerra después de esa guerra.

Te haces acreedor de la guirnalda de Platero y terminas asumiendo que la mejor manera de ir esquivando puertas en el slalom es no pegándote demasiado a nadie más.

Ya tienes tu coraza, tu guardia de Korps y el resto te sobra.

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Acerca de Asier Guezuraga Asier Guezuraga Ugalde, nació en Busturia el 9/4/1972. Pasó su juventud en pleno corazón de la Bizkaia profunda, la villa de Gernika, de cuyos recuerdos se nutre este blog. Taurino irredento, hace compatible su odio al fútbol moderno siendo hooligan del Gernika Club, el mejor equipo del mundo hasta que alguien demuestre lo contrario, Juntaletras de novela negra con dos novelas publicadas, apasionado del baloncesto, cocinillas y sobre todas las cosas, muy frikie.
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