OINATZ

Hay cuentos que sólo se entienden comenzando desde el final. En este caso, desde el partido del Labrit del pasado sábado 26 de febrero.

Lleno de no hay billetes. Atmósfera caldeada con el vapor del cariño. Masas pertenecientes a toda franja de edad con un único objetivo, el de despedirle tal y como se merecía.

Oinatz Bengoetxea, con el VI en la zamarra siguiendo esa tradición pelotazale que honra a aquellos que te precedieron. Garriko rojo por aquello de la antigüedad en el escalafón.

No se trata de hacer una disección de palmarés. Sí, tiene todos los títulos, pero no estamos aquí para hablar de números, los mismos que se encuentran en cien mil páginas de Internet, sino de sentimientos y del patrimonio afectivo que nos deja.

Probablemente no era el que más pegada, palanca o técnica gastaba, ni el que más pelotas mandaba a la contracancha, pero sin duda, era uno de los más inteligentes. Para mí el que más.

Y hablo con conocimiento de causa. En los albores de su debut acostumbraba a ser habitual de los frontones. Primero de la mano de mi tío, al fallecimiento de este, con mi Aita. Inteligencia emocional desbordante que le hacía crecer a cada partido, aprendiendo del de al lado, que es como mejor se aprende.

En esa línea hacerle un tanto en los cuadros alegres suponía el sudar sangre. Tenías que rematarlo en el suelo, de lo contrario, te daba la vuelta al sin enterarte. Como la misma despaciosidad con la que te birlan la cartera en el bus.

Fue creciendo como pelotari, cada día un pasito, sin que nadie se enterara. Con un principio irrenunciable, honrar la pelota a mano. Tal y como le habían enseñado a hacerlo.

La penultima vez en esa huelga en la que tenía todo que perder y sólo una cosa que ganar. La dignidad del pelotari. Y, otra vez, no dudó.

Y la última la forma de despedirse. Sin rencor y con la cabeza alta. No puedo quejarme de que la empresa no me renueve, vienen otros que ocupan mi sitio en el frontón como me pasó cuando yo llegué, vino a decir.

Como aún el romanticismo requiere de una imagen en estos tiempos el trending topic, todo lo anterior puede plasmar en la forma en la que esperaba al resto. Cuerpo combado para que no hubiera ni un solo átomo muscular que no estuviera plagado de tensión, y los brazos cruzados en dirección al objetivo.

Agur titan. Que tú si que mereces ese nombre y no nosotros.

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Acerca de Asier Guezuraga Asier Guezuraga Ugalde, nació en Busturia el 9/4/1972. Pasó su juventud en pleno corazón de la Bizkaia profunda, la villa de Gernika, de cuyos recuerdos se nutre este blog. Taurino irredento, hace compatible su odio al fútbol moderno siendo hooligan del Gernika Club, el mejor equipo del mundo hasta que alguien demuestre lo contrario, Juntaletras de novela negra con dos novelas publicadas, apasionado del baloncesto, cocinillas y sobre todas las cosas, muy frikie.
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