ABANDERADO

Era el neopreno de los pobres. La camiseta interior abanderado, con pelo interior o felpa, que picaba pero abrigaba. La llevabas  hasta el cuarenta de mayo (por aquello de no quitarte el sayo). Ese dia y hasta que llegase la temporada de playa te encasquetaban una de tirantes. Las mismas que dejaron de estar de moda en el Mundial 82, donde tuvieron du punto álgido cuando la selección italiana se quitaba la azurra.

Todos los niños de pueblo teníamos varias, de quita y pon. Compradas en mercería o los gitanos del mercado. Y no sólo eso, sino que las lucíamos por debajo de la camisa como la cosa más normal del mundo. No había llegado la moda, el postureo o el que dirán. Lo importante era ir abrigado.

Ayer me vino a la mente porque me crucé con un verraco  que la vestía. Incluso en invierno cerrado y con el norte arreciando la camiseta brillaba en su pechera. Opacaba la camisa de cuadros, y la chaqueta. Sólo podías tener ojos para la camiseta interior circundando su garganta. Blanco nieve, del color del forespan com goma para que se adhiera al cuello. Se le veía el orgullo en el rostro, exclusivo del varón que viste y discurre exactamente como lo ha hecho siempre. De la forma y manera en la que se lo enseño su madre. De tal palo.

Me acuerdo que en aquellos partidos de fútbol interminables que jugábamos en el poblado con porterías erigidas con montañas de jerseys y mochilas y cambios a golpe de horario de retirada o merienda. La llegada del sudor sacaba a la luz las camisetas. Como un striptease de Ágata Lys, los jugadores se libraban de la prenda superior escupiéndola  por la cabeza, para no perder baza, y se iban quedado en cueros.

Y en aquellos tiempos, la piel de todos los críos estaba horadada de costillas, porque,  salvo un gordito que tocaba como pedrea en cada clase, todos íbamos desnutridos.

Chica9 se descojona y dice que es cosa de pueblo, que en Ledesma no se estilaba. Seguro que tiene razón. Pero es que yo soy de pueblo, y mis altas también, por eso usábamos camiseta Abanderado.

Desde pequeño siempre he llevado ropa interior Abanderado, el día más señalado, al cumplir como soldado, al sentirme enamorado, he llevado Abanderado. Así cantaba el inolvidable German Coppini en los ochenta antes de que nos dejase una nochebuena de un año mucho antes de la pandemia.

Abanderado significa portar una bandera, lucir, lubricar tu piel con calor y alegría, representar a una causa o credo.. Pulsión  de paisanaje local, orgullo de esquivar los pensamientos profundos. Para dedicarte en cuerpo y alma a lo corporal. Y es que la vida no es una filosofía en le Bizkaia profunda, ni falta que hace.


Etiquetas
Compartir
Acerca de Asier Guezuraga Asier Guezuraga Ugalde, nació en Busturia el 9/4/1972. Pasó su juventud en pleno corazón de la Bizkaia profunda, la villa de Gernika, de cuyos recuerdos se nutre este blog. Taurino irredento, hace compatible su odio al fútbol moderno siendo hooligan del Gernika Club, el mejor equipo del mundo hasta que alguien demuestre lo contrario, Juntaletras de novela negra con dos novelas publicadas, apasionado del baloncesto, cocinillas y sobre todas las cosas, muy frikie.
Posts relacionados
LA HORA
CASAS REGIONALES
MANUAL DE USO DEL MENSAJE NAVIDEÑO