VICIOS

Soy fiel a mis vicios, son lo más sólido que tengo. Probablemente, será porque es una de las pocas disciplinas en las que puedes ir empalmando malas apuestas y decisiones ruinosas, de las que sólo puedes culparte a ti mismo sin acusar a un tercero de la hecatombe. Y cuando es moneda acuñada el esconder la tara en los demás, al estilo de el profesor me tiene mania, fortalece digerir tu mismo los grumos de la derrota.

Ha sido esta una semana plagada de sensaciones extrañas. Del tipo de las que sufre un púgil fajador cuando el rival le achica los espacios arrastrándole a golpes hacia la esquina del ring. Se ha vuelto a apoderar de mi esa sensación de orfandad social, de falta de adscripción a la galaxia en la que pululo. Esa en la que para hacerte oír y triunfar, hay que ser joven, urbano y tecnológico, sea en películas, en novelas o en la realidad. Todo lo viejo, tradicional, rural o manual está desprestigiado.

Y en el centro del deslustre esta el que aun te emociones recorriendo varios centenares  de kilómetros para ver volar los vuelos de un capote, admirar el temple de una muleta o el trapío de un Santa Coloma barbeando. Te conviertes directamente en un troglodita insensible, y en las coordenadas geopolíticas actuales, ameritas ser ajusticiado en el garrote vil de la ignominia social.

Comenzó la semana, (como dice Chica9 las semanas no empiezan el lunes sino con la murria del domingo tarde que lo antecede), con una entrevista de Évole. Con quien nos habían presentado como una mezcla entre Rasputin y el Cardenal Richelieu. Desconecté por miedo a colapsar ahogado en aquella vomitona de ego y envanecimiento construida a metralla de frases de manual de autoayuda.

Pero se me quedo grabado que el medidor temporal del ideólogo de la política moderna era el día en el que su universo cambio al perder a su perrillo. No pude evitar imaginármelo como el malo de James Bond, aquel al que no veíamos la cara en el cine de Gernika, acariciando al gato blanco en su regazo mientras planeaba perversidades.

Unos días después lo entendí, con el bono cultural que atizará Mr Sanchez al cumplir los dieciocho como si fuera una puesta de largo de película de sobremesa. No ya porque después de la matraca de la redistribución de la riqueza den el mismo bono a la princesa Leonor que al hijo del patriarca de la Cañada Real, sino por la argumentación (o no argumentación) que utilizan para excluir a los toros del subsidio pesebrero.

Aunque los toros sean cultura, (no olvidemos que esa condición se la atribuyó Rubalcaba) no toda cultura accede a los bonos.

El ex presidente del Athletic José María Arrate  tiraba de una muletilla que solía decirle un profesor suyo, “los porqués mañana”.

Y nunca llegaba el mañana, porque no había un porqué.

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Acerca de Asier Guezuraga Asier Guezuraga Ugalde, nació en Busturia el 9/4/1972. Pasó su juventud en pleno corazón de la Bizkaia profunda, la villa de Gernika, de cuyos recuerdos se nutre este blog. Taurino irredento, hace compatible su odio al fútbol moderno siendo hooligan del Gernika Club, el mejor equipo del mundo hasta que alguien demuestre lo contrario, Juntaletras de novela negra con dos novelas publicadas, apasionado del baloncesto, cocinillas y sobre todas las cosas, muy frikie.
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