TEOREMA

Juan Belmonte rechazó en su día una película:. Razonaba certeramente que un negocio que no da para levantarse a las doce de la mañana no es negocio.

He pensado mucho en la clarividencia del trianero en los últimos días de tajo. Jornadas infinitas, y esa letanía de los días iguales en los que, cada día que sales a las tantas, guardas en el esportón más nudos que desentrañar que el anterior.

En la medida en la que envejeces te vas aceptando mejor las carencias que refleja el espejo cada mañana. A lo sumo, entresacas una virtud, a fuerza de mucho expurgar. La mía es cuidar. A los demás.

Chica9 apostrofa que reparto cuidados como un aspersor, sin medida ni control. Otras, veces añade, que no reflecto la intensidad necesaria, pero aunque yo sepa que lo hago, he de hacerle caso porque es Chica9, y ella siempre decide,

Yo la verdad es que no me importo mucho, Porque, al fin y al cabo, cuidarse uno es una tontería. Si por algo hemos venido a esta grillera es para rompernos la crisma unos contra otros. A cambiar, a hacernos señales y a abollarnos. A mezclarnos.

Siempre he creído que si hay algo difícil en el ruedo contemporáneo es decidir, es lo que lleva a tratar de actuar, por que ya se sabe que uno sólo se arrepiente de lo que no hizo. Por encima de un quintal de pecados de acción, he acumulado alguno que otro de omisión. Y la experiencia me dice que estos últimos raspan mas en las noches de insomnio.

Es por eso por lo que me he decidido a afrontar esas cuentas pendientes. Resucitar, antes incluso de que ocurra, esa vez en la que debí alzar la voz y decírselo, pero nunca me decidí. Después de que la inacción, poco a poco, hiciera que  nuestra relación fuera languideciendo. Los silencios se hicieran cada vez más largos. Ni uno quisiera enfrentar los problemas, ni el otro  supiera evitarlos. Todo  se fuese volviendo triste y vulgar y nos hundiéramos en esa etapa de indiferencia, previa a la ruptura, en la que ya no hay amor, pero tampoco hay rechazo ni desesperación. Antes de que fuera desapareciendo la inocencia y avanzase esa cruda apatía desde la cual ya no había marcha atrás. Mucho antes de que nos salvase el olvido.

He desarrollado el teorema como lo que es, una proposición demostrable lógicamente partiendo de axiomas, postulados y otras experiencias ya demostradas. Porque, al fin y al cabo, es mucho mejor esbozar el teorema, como pura premisa de un futurible que integrar las huestes del dato contrastado.

O porque, decididamente, hay cosas que no pueden ocurrir. Sería tan injusto como juzgar el arte de Morante tras un petardo.

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Acerca de Asier Guezuraga Asier Guezuraga Ugalde, nació en Busturia el 9/4/1972. Pasó su juventud en pleno corazón de la Bizkaia profunda, la villa de Gernika, de cuyos recuerdos se nutre este blog. Taurino irredento, hace compatible su odio al fútbol moderno siendo hooligan del Gernika Club, el mejor equipo del mundo hasta que alguien demuestre lo contrario, Juntaletras de novela negra con dos novelas publicadas, apasionado del baloncesto, cocinillas y sobre todas las cosas, muy frikie.
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